Cuando la insolidaridad y los intereses mezquinos priman a nuestro alrededor, resulta muy esperanzador contemplar cómo todavía no ha muerto la utopía y pervive el espíritu idealista de quienes creen en un mundo mejor y luchan por él, aun a pesar de que sus acciones en raras ocasiones ocupen titulares ni protagonicen los programas de mayor audiencia.

Nuria Ramón dirige la onegé Ojos del Mundo, cuya función primordial estriba en facilitar la transmisión del más avanzado conocimiento científico a los países tercermundistas. Así, mediante el recurso a videoconferencias, destacados oftalmólogos dirigen intervenciones de cataratas allí donde la ceguera era, virtualmente, la única opción posible como alternativa a una operación de alto riesgo.

Quizá no seamos realmente conscientes de las facilidades que supone habitar en nuestra desarrollada sociedad, de la que hemos erradicado importantes dolencias, y, por ello, quienes padecen afecciones incurables tampoco gozan de suficientes medidas compensatorias: nunca fue fácil ser invidente, pero aún lo es menos cuando apenas existen semáforos sonorizados.

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