APARCAMIENTO

Abuso policial...

***Luis Antonio Torres

***Zaragoza

Sábado 14 de octubre, Coso bajo. Son las 18.55. Imposible aparcar; las paradas del autobús ocupadas, coches encima de la acera..., al final, después de tres vueltas y la chiquillería chillando por llegar tarde al teatro Arbolé, me decido por aparcar donde pienso que no molesto: el badén de acceso al Instituto D. Pedro de Luna.

A las 21.12 regreso y sorpresa: el coche se lo ha llevado la grúa municipal. La bromita 214 euros.

El instituto sigue cerrado a cal y canto. La parada del autobús sigue ocupada y los coches encima de la acera. Ni los han multado ni los han tocado.

Aparcar en fiestas en un badén que no se usa es un grave delito. Gracias señor Belloch por romperme el presupuesto familiar y aclararme lo de la eficacia policial...

¡Qué contenta debe estar la empresa concesionaria de la grúa!

TOROS

Una fiesta insultante

***Elivira Gavín

***Zaragoza

La manifestación antitaurina del domingo 8 de octubre es una convocatoria de carácter pacífico, que trata de expresar su rechazo a la insultante fiesta nacional. Muchas de las personas y grupos que pertenecemos a la plataforma antitaurina no utilizamos ni aprobamos el insulto ni la agresión verbal.

Como participante de la manifestación antitaurina celebrada en Zaragoza el pasado día 8, tengo que decir que aunque no esté de acuerdo con algunas de las formas allí utilizadas sigo pensando que lo importante, es decir, el fondo de la cuestión está de nuestro lado.

Como persona antitaurina he de soportar en las calles de mi ciudad los insultantes carteles de corridas de toros de gran tamaño. En ellos aparecen representadas las víctimas de una horrorosa fiesta y sus futuros matadores.

Tengo que aguantar que en la prensa diaria, que he de pagar, aparezcan insultantes noticias de esta terrible carnicería colectiva y los aberrantes análisis de los "críticos especializados" en tan insultante y mortuoria festividad.

He de estar atenta la programación de TV si no deseo que los niños o yo misma nos encontremos con la insultante fiesta que algunas personas realizan. No podemos olvidar que son un grupo, pequeño pero insultantemente poderoso, que disfruta con la tortura y muerte en directo de un animal totalmente indefenso.

Descalificar la manifestación antitaurina por las formas y no analizar mínimamente el fondo es, quizás, una insultante manera de hacer periodismo.

LENGUAS

Decisión absurda

***José L. García Fernández

***Zaragoza

El señor director de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN me distingue con su comentario dominical a mis cartas sobre el folleto del Museo de Zaragoza, editado en aragonés y catalán, pero no en francés, por ejemplo, u otras lenguas.

Mis referencias a los abusos en comunidades vecinas eran una contestación a los argumentos con que mi interlocutor, don Francho Beltrán, pretendía disculpar esos abusos, interpretándolos como una respuesta a actitudes de desprecio (¿?) como la mía. Desprecio que me imputaba, falsamente. Mire, señor director, la decisión de editar un folleto de difusión del contenido museístico en aragonés o catalán y no en otras lenguas más habladas, las de nuestros visitantes extranjeros más próximos, es una estupidez. Un error si lo prefiere. Es equivocar el propósito y objetivo del folleto, que cuesta dinero, no lo olvide. Haya o no una regulación legal. Y si la hubiera, y por ley se impusiera una situación similar a la que yo denuncio, sería entonces criticable esa ley y no quien la aplicara.

En ausencia de ley, critico a quien ha tomado esa decisión absurda.

POLÍTICA

Ayudas familiares

***José María Saldaña

***Zaragoza

En este momento de promesas para las elecciones autonómicas y municipales, el PP ha anunciado que dará 400 euros anuales a las mujeres con hijos entre tres y cinco años, en las comunidades en que gobierne. No me parece mal.

Pero pienso que esta promesa se queda muy corta. También se quedan muy cortos los 1.200 euros anuales que se dan actualmente a las familias con niños menores de tres años.

Si comparamos estas pequeñas ayudas con lo que se da en otros países europeos, veremos que resultan cantidades casi ridículas.

Y tal como va la natalidad, pienso que no sería descabellado ser mucho más generosos en esta partida de los presupuestos. Invirtamos el dinero en lo mejor que tenemos: nuestros hijos.