Los presupuestos del Ayuntamiento de Zaragoza para el 2007 recogen un empujón de 65 millones de euros extra por encima del año anterior, alcanzando los 180 millones de inversión. El proyecto reconoce que es el efecto Expo el que tira de unas cifras excepcionales, como la propia muestra que se celebrará en el 2008. El esfuerzo inversor exigirá incrementar la deuda del municipio en 82 millones de euros hasta alcanzar los 560 millones y abandonar la teoría de contención del gasto y de deuda que defendió el anterior responsable de Hacienda, Alberto Lafuente en los primeros años de legislatura. Hoy, su sucesor, Francisco Catalá, está dispuesto a engordar la hipoteca del consistorio con un fin más que justificado: que los efectos de arrastre de la exposición se noten en todos los barrios. Tiempo habrá de reconducir la inversión a valores más sosegados, pero partiendo de las infraestructuras y servicios que, a futuro, amarró el 2008.