El derrumbe de una parte del Seminario ha encarecido en una cuantía todavía sin definir un proyecto en el que el Ayuntamiento de Zaragoza ha invertido ya 50 millones de euros y no parece dispuesto a incrementar los costes. La responsabilidad de la empresa constructora está por ver, ya que se considera que el derrumbre fue fruto de la mala calidad de los materiales. PAR y PP no comparten esta teoría y focalizan en las prisas instadas por el consistorio el desaguisado. Ni se plantean su responsabilidad como promotores del convenio que lucró al Arzobispado y dejó en manos de la ciudad un edificio con mucha arena y poco cemento.