Supongo que es unánimemente aceptado que Pedro Solbes es uno de los políticos españoles más entrañables, mejor valorados, y más alejado de las polémicas públicas. Bueno, pues quizá abusando de esa capacidad de pasar desapercibido, nos sorprende este año con un proyecto de Presupuestos Generales del Estado que califica él mismo como novedoso, y ciertamente que lo es: en toda la historia de la democracia, es la primera vez que se propone un Presupuesto con superávit inicial, esto es, en el que los ingresos previstos superan a los gastos autorizados. Con ello se lleva por delate uno de los principios presupuestarios y hacendísticos clásicos, como es el del equilibrio; pero tiene la cuestión dos interpretaciones más: la primera, que ya dice de antemano que no va a ser capaz el Gobierno de gastar todo lo que ingrese. Mala gestión es ésa, sobre todo si se anuncia con antelación. La segunda, que ello producirá un ahorro para el Estado, pero que sería mejor que nos pidiera menos, y ya ahorraremos las familias. Y por cierto, sería bueno que se pusiera de acuerdo con Francisco Catalá, en el Ayuntamiento de Zaragoza, que parece que propone justamente lo contrario. Abogado