La especie invasora del mejillón cebra no solo está colonizando la cuenca del Ebro, sino que la rapidez de su extensión más allá del caudal principal, está alarmando a la propia Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Ya se ha detectado su presencia en los afluentes. El descubrimiento, además, deja en evidencia una de las teorías que sugerían la contaminación a través de la navegación fluvial como la más evidente. El bivalvo aparece ahora donde no hay lanchas que surquen las aguas. Aunque una alta inversión o la toma de medidas para combatir la plaga no ha evitado que esta prolifere en países como EEUU, lo cierto es que las acciones decididas por los organismos encargados de ese combate en el Ebro --donde se identificó la plaga en 2001--, no parece que hayan tenido eficacia, a la vista de su evolución y sobre todo de la rapidez con la que ha proliferado. La responsabilidad no se puede diluir por la dificultad de su aplicación.