De momento el argumento para que el mejillón cebra no sea comestible es que es pequeño. No es una razón muy "científica". Deberían entrar los gastrónomos. ¿Puede haber mejillón con denominación de origen? Arrudi ya lo está esculturizando, por ahora es el único intento de integrar al animalico. Hay que hacer catas de mejillones dulces, cambiar la semántica: "cebra" denota plaga, gasto, horror. Quizá mejillón dulce. Y si es pequeño, se le recrece el genoma. Al hablar de pasarelas zaragocíes viene a la mente la hermosa revista del mismo nombre que editaba el también poeta, traductor y escritor Manuel Martínez Forega con el pintor Eduardo Laborda. Tantas pasarelas en marcha quizá piden un número extraordinario de la revista "Pasarela". La brasa del seminario: se agarra la oposición a esa monserga cuando fue ella la que originó el pufo con una operación lamentable. Que pague el arzobispado los derrumbes. Todavía tiene que indemnizar a los cientos de niños y niñas que aportaron dinero en su día para hacer el edificio: a cambio de pintar un trozo de póster en las escuelas daban su óbolo. Pero si el seminario se vendió --con buenos beneficios--, hay que devolver aquellas pesetillas a aquellas niñas. Por supuesto que es una pena que el Gobierno de Aragón no haya comprado esas tres tristes tablas góticas que se han subastado por ahí. En este momento caliente de los bienes retenidos en Lérida, aún clama más al cielo tanta desidia. Es cierto que si las hubieran comprado no sabrían dónde meterlas. Siempre se le podían haber dejado al museo de Lérida para que las guardara con las otras. Pero el gobierno, aunque demasiado, no lo es todo: por 25 millones de pesetas cualquier mecenas y/o empresa hubiera pasado a la posteridad si hubiera tenido el detalle de comprar esas tablas y abrirlas al público. El momento, con la que está cayendo por los bienes de las parroquias aragonesas, no podía ser mejor. A veces las empresas e instituciones se gastan un dineral en anuncios y en marketing y no se dan cuenta que lo único que consiguen es polucionar. Aquí han perdido una oportunidad de oro, de pan de oro. Ahora que los polígonos industriales se enfocan de otra manera, ahora que hay tanto dinero suelto y tantas empresas boyantes --y más que haiga--, por lo que vale medio piso alguna se hubiera podido consagrar.