Por primera vez en más de cinco años el incremento medio del precio de la vivienda no alcanza ni el 10% en la última valoración interanual. Es una buena noticia porque confirma que se está desacelerando una escalada que llegó a subidas del 21% en algunos ejercicios y que amenazaba con situar al sector al borde del estallido de la cacareada burbuja inmobiliaria. Una brusca caída del precio tampoco sería asumible en términos económicos ya que muchas familias, con gran esfuerzo, están haciendo frente a hipotecas basadas en el valor de un bien que, como mínimo, debe mantenerse. En Aragón, sin embargo, el aumento se sitúa por encima de la media, hasta un 14% y eso que en Zaragoza se está lanzando al mercado más VPO que nunca. De cualquier forma, no es casualidad que se modere la escalada coincidiendo con un aumento del precio del dinero. La nómina da para lo que da, vaya a los bolsillos de los promotores o al sistema financiero.