Alcohol, alcohol, alcohol / hemos venido a emborracharnos / el resultado nos da igual. Así decía el sonsonete que un destalentado intentaba enseñarle a su sobrino de tres o cuatro años, mientras yo trataba de merendar en paz con los amigos. ¡Qué palizas, el tío! ¿Quien será el compositor? ¿Quién será el experto poeta? Hay que ver qué imaginación, qué capacidad para inventar letras y adaptarlas a la música, qué derroche de conexión con la realidad social. En fin, ¡qué estupidez! Está claro que es más aficionado a la borrachera que al deporte, ya que el resultado le da igual. No siente los colores de su equipo ni disfruta con una buena jugada. La cuestión es emborracharse. Se sabe que los chistes, los refranes, los cuentos, las canciones... son vehículos a través de los cuales se transmiten prejuicios, estereotipos y también valores. ¿Qué valores le estaba transmitiendo el tío palizas a su sobrino? ¿Es consciente el tío en cuestión de los enormes problemas que sufren los centenares de miles de enfermos alcohólicos en nuestro país? Si no ve la relación entre la canción y las tasas alcoholismo, la próxima vez que la entone, deténgase un poquito y piense. Piense, por favor. Profesor de Universidad