Aprovechando la entrega del premio Ciudad de Arnedo el guionista Rafael Azcona impartió el sábado un máster improvisado: sobre el oficio de guionista, sobre la alegría de vivir. La localidad riojana celebra su VIII Festival de Cine Octubre Corto (arnedoaborigen.com) invitando al guionista y escritor y publicando un guión suyo escrito en los años ochenta para televisión y que nunca llegó a rodarse. Azcona estuvo acompañado por sus amigos, los directores de cine José Luis García Sánchez, David Trueba y Luis Alegre, al que ya se puede llamar director pues ha firmado con Trueba El sillón de Fernán Gómez, que se ha estrenado en San Sebastián: de momento no puede verse en Zaragoza porque no hay proyector digital, aunque sí se verá en el festival Ópera Prima de Tudela (operaprimafestival.com), donde han comprado un proyector para poder ver esta peli. El guión inédito de Azcona se titula La paella y es un condensado de la España negrísima de los cincuenta: pareja recién casada por presunto embarazo va de luna de miel a Roma y le lleva una paella al Papa. Los prólogos son del profesor y dramaturgo Bernardo Sánchez (blogs.larioja.com/ojodebuey), que ha escrito varios libros sobre el universo azconiano y que también participó en la paella redonda, por mesa redonda que se celebró en Arnedo: delante del Teatro Cervantes había una bota gigante de la marca Chiruca: Arnedo tiene 42 fábricas de calzado, y la gente del colectivo Aborigen, que organiza el Festival, sabe conseguir patrocinadores. Las chirucas fueron las botas de aquella misma España que clava Azcona. Antes del acto se proyectó un vídeo con fragmentos de las cintas clásicas escritas por el guionista de Logroño, de manera que cuando empezaron a hablar aún resonaban en el teatro el petardeo del motocarro de Plácido, los hierros de El Verdugo y la excursión de Pepe Isbert en los triciclos de El cochecito. Azcona dijo que en la España de los cincuenta, cuando él empezó a escribir guiones, se educaba para la muerte, y que en Italia descubrió que allí se vivía para la vida. Y que eso mismo quiso y sigue queriendo hacer él. La felicidad de poder desayunar. Estuvo inmenso. García Sánchez dijo que sí que está justificado el adjetivo azconiano, y que el anterior de esa serie era valleinclanesco.

Periodista y escritor