Uno de los libros más informales y divertidos que puede leerse sobre las letras españolas contemporáneas lo ha escrito Rafael Reig, un todavía joven escritor asturiano que hace tiempo viene transgrediendo géneros, respetos, fronteras, en una permanente y astuta vindicación de la sátira contra el sistema.

Un sistema que él sospecha yace bajo las llamadas generaciones literarias, ésas que se acuñaron, viene a decirnos el autor, para obligar los libros de texto. Desde la del 98 hasta la del 27, sin olvidar las que jalonaron las edades franquistas.

Según Reig, habría sido nada menos que José Ortega y Gasset el inventor de la del 27, pero a golpe de talonario y recibiendo instrucciones de una mesa camilla de potentandos, banqueros y editores que ya por entonces gobernaban el país en la sombra.

Pero no sólo será Ortega quien salga mal parado de la lupa del investigador. En el feroz sustrato de su crítica, en su tendencia a la caricatura, Reig no deja títere con cabeza. Camilo José Cela, por ejemplo, recibe un varapalo, pues, además de cuestionarse sus méritos artísticos (La familia de Pascual Duarte sería una apología del autoritarismo, La Colmena, un plagio de Dos Passos), se recuerda su papel como delator de rojos y censor de las autoridades franquistas.

A García Lorca se le pinta como una especie de loca. A Buñuel, como un camorrista y cachondo seductor de faldas, al reunir la potencia de un semental "ancho de miembro". Azorín, el escritor español al que probablemente Reig aborrezca en mayor medida, es objeto de un dibujo patético, en adjetivos tridimensionales como los que él mismo puso de moda. De Rubén Darío, cuyo genio, no obstante, se invoca, repararemos más en sus trompas de Martell, en la rijosidad de su sangre de cholo o en su errante y vagabunda andadura por los países hispanos que en cualquier aspecto de su poesía lunar. A Maeztu, simplemente, no hay que leerle, y tampoco a Juan Benet, puesto que sus novelas no se entienden.

Reig se asoma también a los años recientes, y lo hace a través de lo que él llama la "guerra de los Marías". Ambos Marías, Javier y Fernando, o Fernando y Javier, protagonizarían un metafórico pero enconado enfrentamiento entre los narradores inclasificables (Javier Marías, Vila--Matas...) y los contadores de historias (Fernando Marías, Pérez Reverte...). Como resultado de esa contienda, marcada por toda suerte de estrategias e intrigas, se habrían dividido también el mercado y el público español.

Manual de literatura para caníbales, que así se titula el ensayo, el divertimento, la sátira o la provocación de Reig no es, desde luego, un libro canónico, ni una tesis. No hay justicia, ni distancia, ni ánimo constructivo, sino un intento de llegar a la verdad desde la frivolidad y el humor inteligente.

Creo que es mejor, sin embargo, no llegar a conclusión alguna sobre Vallejo, Alberti (o sobre el propio Cela), limitándonos a regocijarnos con los pasajes más sarcásticos, y con la variedad de recursos desplegados por un autor aún no fagocitado.

Escritor y periodista