Me muero de ganas por ver La silla de Fernando de David Trueba y Luis Alegre. La película es un largo monólogo en el que Fernando Fernán-Gomez repasa su biografía íntima y ofrece sin tapujos su particular visión de la realidad. Durante la promoción del filme se han escuchado ya algunas frases realmente brillantes. Por ejemplo Fernán-Gomez duda de que la envidia sea el "deporte nacional". Según él, el envidioso pretendería emular al envidiado y aquí lo que se practica es el desprecio. No le falta razón y el mejor ejemplo lo encontramos en su misma persona. Si fuera inglés, el director de El extraño viaje hace décadas que sería Sir Fernando. Aquí no importan los méritos ni el premio Príncipe de Asturias, cuando de él se trata, parece que lo único reseñable sea su supuesto mal humor. Cambiando de terreno pero siguiendo con el tema, tenemos a Fernando Alonso. No es que sea precisamente un fan del asturiano pero me sorprende la rapidez con la que se está pasando de la "alonsomanía" a la manía a Alonso. Ahora resulta que es un prepotente y un antipático. Este chico no es relaciones públicas de una disco sino piloto, así que no le veo la importancia. ¡Qué mala leche tenemos! Me parece más correcto.