La única fórmula de evitar recelos es informar con absoluta transparencia. Y eso es lo que debe hacer el presidente del Gobierno de Aragón sobre las intenciones de la OTAN para instalar en Zaragoza la sede del Sistema de Vigilancia Aérea de Superficie (AGS). El hecho de que otros países --Italia, Polonia y Alemania, por ejemplo-- compitan por este proyecto que, según la DGA, tiene una "importancia extraordinaria", no justifica la ocultación de detalles. Lo que valora la OTAN es la buena disposición de Zaragoza y la histórica simbiosis de las unidades militares. Y ese valor es, precisamente, lo que los ciudadanos pueden cuestionar.