Lo dos principales partidos españoles, PSOE y PP, han alcanzado esta semana un acuerdo en la Comisión Constitucional del Congreso sobre el nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía. Quiere ello decir que el texto tiene el camino libre para su aprobación definitiva en las dos cámaras. De esta forma, Andalucía se dota de un potentísimo instrumento político para profundizar en su autonomía y adaptarla a las nuevas realidades.

Hay que celebrar que socialistas y populares hayan alcanzado un acuerdo --al que se ha sumado Izquierda Unida, pero no el Partido Andalucista-- en un texto tan importante. El alto grado de consenso alcanzado ahora viene a zanjar también un déficit político histórico. Pero resulta llamativo que el Partido Popular respalde un texto en cuyo preámbulo se describe a Andalucía como una "realidad nacional", de acuerdo con el Manifiesto de 1919, cuando Mariano Rajoy fue extremadamente beligerante con la definición de Cataluña como "nación", que recoge el preámbulo del Estatuto catalán. El texto andaluz, pese a incluir el término "realidad nacional", establecer competencias exclusivas y apuntarse a las relaciones bilaterales entre la Junta y el Estado no ha levantado ninguna reacción de defensa de la unidad de España. Queda así demostrado que el PP montó en el caso catalán una campaña desaforada con fines partidistas que puso en peligro la convivencia.