No estuvo muy afortunado el consejero de Industria en su respuesta a una denuncia de CHA sobre presuntas irregularidades en la adjudicación de la explotación turística del castillo de Loarre a una empresa propiedad de un concejal del PAR. Arturo Aliaga reaccionó con muy malos modos al verse pillado por un diputado de CHA, que le mostró en las Cortes de Aragón una abultada factura de la luz pagada por la DGA y no por la empresa que rentabiliza las maravillas históricas del castillo. Se supone que los políticos están vacunados para hacer frente a estas situaciones, por lo que la inesperada factura no justifica de ningún modo las amenazas verbales del consejero al diputado Lobera: "Si gobierna un día rece para que yo no esté en la oposición, porque entonces se enterará de lo que vale un peine". Son los ciudadanos los que deben rezar para que en la oposición siempre haya alguien que fiscalice los despistes políticos.