Estaba cantado y José Ángel Biel, tras José Atarés y Juan Alberto Belloch, se ha lanzado a la arena para tratar de ser el tercer y sucesivo alcalde zaragozano originario de Teruel. Con un valor más que demostrado, pues no en vano lleva treinta años en política activa --palmaria demostración de su dedicación al servicio público--, ha logrado alcanzar, por méritos propios, el decanato de un gremio en el que ocupan puestos de honor gentes como Marcelino Iglesias, Carlos Pérez Anadón o Antonio Piazuelo (PSOE), Ángel Cristóbal Montes, Antonio Suárez (PP) o Chesús Bernal y Antonio Gaspar (CHA), por citar algunos nombres. Funcionario de carrera, el dirigente del PAR aborda sus últimos cuatro años en la política como los funambulistas precavidos, con red, y jugando con el mazo en la bocamanga. Pero hay que reconocerle torerío y buenas maneras a la hora de jugar con la suerte natural y los derechazos sin apenas despeinarse. Quienes le votan saben por qué lo hacen, y no es culpa suya que los morlacos a lidiar resulten tan mansos. Tanto los de una como de la otra ganadería, sobresalientes y monosabios fuera de juego, por más que aspiren a cortar alguna imposible oreja.

Profesor de Universidad