A estas alturas de la historia el que más y el que menos asume con lógica resignación los impuestos directos e indirectos que cada ciudadano tiene que pagar. A grandes rasgos, estos impuestos son devueltos cuando somos atendidos en la Seguridad Social o cuando trabajadores en paro cobran el subsidio. Lo que el ciudadano ya no asume con la misma comprensión es la cantidad de tasas e impuestos municipales que afectan a los servicios básicos sin que se aprecie la compensación en importantes inversiones. En el año 2007 el aumento de impuestos será de un 4%, si a esto se le añade el incremento global, más los cobros directos o por embargo de multas de tráfico, las arcas del Ayuntamiento se verán ampliamente engrosadas y podrían acometer mejoras en algunos pilares fundamentales de la sociedad, como sería un transporte rápido y eficaz para no desembocar en un colapso a corto plazo, o la seguridad en las calles, que se dan casos donde en un plazo de 20 días te pueden destrozar hasta en cinco ocasiones diferentes los espejos retrovisores. No es lo que se espera después de aportar todo el esfuerzo económico que nos es exigido, sino todo lo contrario.

Pintora y profesora de CF