Sobre el desplome de un muro del Seminario se podría decir que entre todos lo tenían y él solito se cayó. Y a ello pudo contribuir el laboratorio que hizo el análisis de resistencia de los pilares, que no consideró urgente informar sobre la baja calidad del pilar siniestrado y demoró la comunicación oficial varios días, de manera que cuando el informe llegó a Urbanismo el pilar ya se había disuelto. Para cualquier profano, la diferencia de resistencia que existe entre los pilares parece ser motivo suficiente como para que el laboratorio, aunque fuera agosto, comunicara de viva voz y con toda premura los riesgos que se corrían sin esperar a elaborar el informe. Afortunadamente hoy solo se está hablando de los dineros que va a costar el desaguisado. Por suerte, porque en ese entorno había muchas personas trabajando ese día, y solo unos minutos antes algunos trabajadores habían tomado un bocadillo al amparo de la sombra del muro escacharrado.