La ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo confunde la voluntad con los resultados de su política. Ayer, en Huesca, aseguró que compartía una mayoría de las peticiones hechas en las manifestaciones protagonizadas este fin de semana por una vivienda digna. Nadie duda de que esté trabajando en la buena dirección, pero dos años y medio después de haberse creado su ministerio, los cambios aún no son palpables. Los precios siguen al alza, prohibitivos para una mayoría de asalariados jóvenes, y los municipios siguen con convenios urbanísticos a la carta, desarrollando la ley del suelo del 98 que tantos y tan malos efectos tiene sobre el ciudadano de a pie. Mientras no se den cambios más profundos, muchos de los cuales no dependen paradójicamente del Ministerio de Vivienda, el acceso a un piso será muy complicado para las nuevas familias. La demanda de VPO, allí donde es necesaria, sigue desbordando a la oferta.