Dotar de contenido al meandro de Ranillas para que una vez acabada la Expo esta zona de nueva urbanización no se convierta en un páramo es digno de elogio. El consistorio quiere empezar por levantar edificios singulares, como el previsto para albergar las bodas civiles en Zaragoza, el parque acuático o la pista de hielo. Normal; 110 hectáreas dan para mucho, y la ciudad perderá una oportunidad si no aprovecha el entorno para actividades sociales, lúdicas o de ocio. Son muchas las carencias de la ciudad en este tipo de equipamientos, por lo que habría que proponer incluso más usos complementarios ahora que se está a tiempo.