Muchos tuvimos el primer contacto con la novela decimonónica gracias a Historias selección de la editorial Bruguera. Mitad libros, mitad tebeos, con ilustraciones de los protagonistas impresas en el lomo, aquella colección alternaba los grandes clásicos de la novela de aventuras como Salgari o Stevenson con ñoñerías del tipo Sissi, Emperatriz. El primero que tuve fue Oliver Twist. Niños desgraciados, villanos avariciosos, final feliz, la literatura de Dickens tiene ingredientes que todavía hoy garantizan el éxito. Pero seguramente su obra más exitosa sea Cuento de Navidad, porque en "estas fechas tan señaladas" no hay comedia televisiva en la que su protagonista no se enfrente al "espíritu de las navidades". Sin ir más lejos, en Zaragoza hemos sido testigos de una nueva adaptación por entregas de este clásico. Esta vez el papel de Mr. Scrooge no queda claro si le tocaba a los profesores del Hilarión Gimeno, a la consejera Almunia o a Zapatero, el caso es que en este folletín, los pérfidos "laicistas" se habían confabulado para robarles la navidad a unos pobres escolares. ¡Por favor! ¿No tenemos cuestiones más importantes? Los cuentos de navidad ya están muy vistos. Músico y gestor cultural