El pasado domingo, recibí de manos de vuestro alcalde la Medalla del Bicentenario-Defensor de Zaragoza. Sin duda, es un honor recibir dicha condecoración, pero permitidme que la alta consideración que supone, la reciba como miembro más antiguo y, en consecuencia, representante de las Fuerzas Armadas, cuyos soldados tan brillantemente acompañaron, hace 200 años, a los ciudadanos de esta noble ciudad en una lucha desigual ante un invasor superior en número y medios, pero con una determinación que no se podía comparar con los de los que defendían su tierra, su ciudad, su Rey y su Patria.

Sin demérito del título de Defensor de Zaragoza, que llevaré con orgullo, el mayor de los premios lo recibí la Semana de las Fuerzas Armadas, días de fiesta para los soldados de España que este año se celebraron en Zaragoza. El afecto y el calor que pudimos sentir los soldados, la mayor recompensa que puede recibir un militar, nuestra medalla más deseada, es tener el cariño, el respeto y la consideración del pueblo al que servimos día a día, tanto en el territorio nacional como más allá de nuestras fronteras.

Hoy, Zaragoza tiene otro reto: mostrar a todas las naciones de la Tierra, con su Exposición Internacional, que Zaragoza es una ciudad lanzada hacia el futuro; una ciudad que, si en su día fue capaz de ser nombrada en todo el mundo por su gesta, los próximos tres meses lo será por su Expo del Agua. Tras el recibimiento y la solidaridad que demostrásteis a las Fuerzas Armadas, sabréis responder a este nuevo reto; el empeño de vuestros antepasados para defender vuestra ciudad hoy os servirá para ponerla en el primer plano internacional.

Un verano de hace 200 años, ciudadanos y soldados fueron uno; hoy nuestra aportación será más modesta pero, al igual que entonces, Zaragoza siempre podrá contar con su Fuerzas Armadas. A la temprana edad de 17 años llegué de cadete a la Academia General Militar; cuarenta y seis años después sigo agradeciendo a Zaragoza y sus ciudadanos su permanente acogida. Gracias.

Jefe de Estado Mayor de la Defensa