El concejal de IU en el Ayuntamiento de Zaragoza, José Manuel Alonso, impulsó ayer una iniciativa que propone al consistorio establecer un salario mínimo de mil euros brutos mensuales tanto a sus contratados directos como a los trabajadores de las compañías que opten a cubrir servicios municipales. Y la sacó adelante solo son su voto y los de CHA, puesto que el resto de los grupos (PSOE, PP y PAR) se abstuvieron, argumentando que puede tener difícil aplicación jurídica, ya que hay que respetar los acuerdos laborales que se establecen entre empresas y trabajadores. Además de representar un posible aumento de los gastos corrientes que, inicialmente, alcanzarían el medio millón de euros. Desde luego, oponerse a la propuesta hubiera dejado en mal lugar a cualquier grupo, a los que habitualmente se les llena la boca de la solidaridad externa con el vocablo mileurista. La cuestión es que las empresas que opten a contratas municipales deberán considerar los salarios que pagan para tener alguna opción.