Cuando se habla de la afición de los españoles a comprar vivienda, frente a la opción del alquiler, el argumento casi siempre deriva hacia la constatación de que la primera decisión lleva a la propiedad, mientras la segunda es un saco sin fondo...y la diferencia de cuota mensual no es tan significativa. Pues ese escenario que se descontroló en los últimos años del boom inmobiliario, con los incrementos de precios solo asumibles por un euribor mínimo, se está volviendo del revés con la caída de la construcción. En Aragón las ventas de pisos han bajado casi un 30% en un año y el precio de los mismos en Zaragoza casi un 10%. Esa es la situación. Pero además, la reducción continuada del euribor puede representar que en el plazo de pocos meses las cuotas hipotecarias sean menores que el precio medio de alquiler, un sector que ha mantenido los precios ante la demanda de los que no pueden acceder a la propiedad con la financiación retraída o por las propias perspectivas de la recesión económica.