El Ayuntamiento de Zaragoza debe tomarse en serio el vandalismo en el entorno de la avenida Cataluña, coincidente con la ocupación intermitente de naves vacías y edificios abandonados. El último episodio han sido dos incendios presumiblemente intencionados, pero en la zona se repiten otros problemas de seguridad ciudadana, como el robo de cableado eléctrico del parque del Gállego hace solo un mes. Una vez más se ha demostrado que cuando una zona se deteriora urbanísticamente se producen situaciones de conflicto,totalmente indeseables en una ciudad de 700.000 habitantes.