Fomento ha frenado drásticamente la ampliación de la Ronda Norte de Zaragoza para evitarse en este ejercicio el pago de 35 millones de euros, que es el coste de la obra por realizar. No se trata de una bagatela, pero tampoco se puede considerar una cantidad exorbitante si la comparamos con las magnitudes de uso habitual en las grandes obras públicas. Es decir, por ese puñado... de millones, el ministerio donde un aragonés, Víctor Morlán, ejerce de responsable de Infraestructuras va a dejar en el aire una vía esencial para la movilidad de los vecinos de la ciudad y de muchísimos usuarios de la red nacional de carreteras. Es increíble que no se pueda arbitrar algún tipo de solución para evitar tal desaguisado. ¿No son capaces el Gobierno central y las instituciones aragonesas de negociar una salida razonable a semejante situación?