La idea de colocar a un opinador ultraconservador, Humberto Vadillo, como director general de Cultura no es muy acertada. Las perlas que en los últimos años ha dejado escritas no son, ni mucho menos, una buena tarjeta de presentación. Una cuestión es lanzar opiniones muy de derechas y otra llegar a decir del anterior presidente de la DGA, "Marcelino, cien por cien ovino". ¡Para sonrojar a la Cultura! Ayer cerró su Twitter, para que su socio, el PAR, no se asuste de los dardos que le lanzaba antes. Quizás ahora habrá cambiado de opinión. Pero eso no es...