AGRICULTURA: ¿Mengua Aragón?

F. Javier Sierra Soria, Zaragoza

Cada año, cuando los agricultores se disponen a rellenar sus papeles para cualquier finalidad agrícola como la PAC, reestructuración de viñedo, seguros de cosechas, etcétera, se encuentran con que sus parcelas sufren año tras año e invariablemente alteraciones de superficie y casi siempre negativas respecto al año anterior.

El misterio es: ¿a qué se debe? ¿Mengua Aragón? ¿O es que año tras año se hacen mal los ajustes del SIGPAC, que es en definitiva a quien los técnicos le echan la culpa? Como si un programa tuviera la culpa del método que emplean los que lo manejan. Un técnico si emplea un mal programa (y este no lo es) lo desecha si el técnico es bueno o le echa la culpa si el técnico es malo. No sé, aunque me imagino a qué se deben esos desajustes anuales, pero en cualquier caso al no ser errores superiores al +- 2% de la superficie medida, no debe considerarse como error, con lo que la Administración se ahorraría ese trabajo, que sólo sirve para hacer repetir papeles a los agricultores.

Los cobros por subvenciones se hacen por superficie y los tributos a Hacienda también. Si cada año se cambian las superficies, automáticamente (medios hay suficientes) se deberían reflejar en el catastro de Hacienda para en base a eso subir o bajar el pago por Contribución Rústica. Los técnicos saben que si miden la superficie de una parcela diez veces, casi seguro que les salen diez medidas muy aproximadas pero diferentes las diez veces. Se hacen la media de todas, se fija esa como buena y de no haber alteraciones por ventas parciales, expropiaciones, construcciones etc., no se toca. Y si hay alguno que lo considere error y da por buena medida (por ejemplo, la de este año), ¿quién asume que las medidas de los años anteriores se hicieran mal? ¿O es que realmente Aragón mengua?

ENSEÑANZA: Fumata negra

Manuel Monterrubio Gala, Zaragoza

No hubo acuerdo en la última reunión negociadora del convenio colectivo de centros de enseñanza privada concertada, celebrada el pasado jueves día 14. Tras 4 años de indiferencia patronal y de ineficacia sindical (el convenio está caducado desde diciembre de 2008), el futuro es especialmente preocupante, pues, como consecuencia de la última reforma laboral del PP, el próximo 6 de julio, salvo milagro que ahora parece lejano, el convenio decaerá definitivamente, quedando los trabajadores con el único amparo del Estatuto.

Esto supondría que el sector, que cuenta con un colectivo de 130.000 trabajadores (docentes y no docentes) perdería su regulación a partir de esa fecha. La patronal, que pasa por ser de las más duras del mercado laboral, ha convocado a los sindicatos para firmar el 2 de abril un texto de convenio que empeora de forma sustancial las condiciones actuales.

Llama especialmente la atención que esta patronal, mayoritariamente de confesión católica, demuestre tan poca sensibilidad cuando se trata de regular las condiciones de vida de los trabajadores de sus centros. Lo que muchas personas no saben es que ese "plus" que los centros concertados dicen que ofrecen de más es a costa de sus trabajadores.

Todo parece indicar que viviremos tiempos de movilizaciones también en la enseñanza concertada, mientras esperamos que llegue la fumata blanca antes del 6 de julio.