RELIGIÓN: Fuera de la escuela

José Antonio Rovira Tolosana, Zaragoza

Días atrás distintas organizaciones y colectivos han lanzado la campaña "Por una escuela pública y laica: Religión fuera de la Escuela", denunciando la reforma parcial de la LOE del Partido Popular (conocida como "Reforma Wert") dado que las modificaciones introducidas pretenden asegurar una mayor presencia y estatus del adoctrinamiento religioso en la Escuela y acelerar los procesos de desmantelamiento de la enseñanza pública en favor de la privada lo que resulta motivo de alarma social.

Debemos partir de que el laicismo y la neutralidad ideológica del Estado y sus instituciones es un principio fundamental recogido en todas las constituciones democráticas; la Escuela es una de esas instituciones públicas donde es preciso observar de forma más escrupulosa el principio de laicidad o neutralidad; la Escuela ha de educar sin dogmas, en conocimientos científicos y universales; y que los centros escolares no deben ser un lugar de exclusión y discriminación. En consecuencia se han sugerido los siguientes postulados: La religión debe salir del currículo y del ámbito escolar. No debe admitirse la presencia institucional de simbologías religiosas o de ideologías particulares. El Sistema Público de Educación no debe financiar el adoctrinamiento religioso, debiendo destinarse a la financiación de la Enseñanza de titularidad Pública, el Estado no está obligado a financiar la Enseñanza privada y más cuando hay enormes recortes económicos.

Se exige la retirada del proyecto de LOMCE que extiende una mayor injerencia de las confesiones religiosas y que de la LOE vigente desaparezcan los aspectos confesionales, como son la permanencia de la religión en el horario lectivo y la consideración como "servicio público" de los "centros privados concertados."

ORDENANZAS: Ordenar y derogar

Daniel Gallardo Marín, Zaragoza

Una ordenanza cívica que no civiliza. Esto es lo que se puede constatar con la derogación de la Ordenanza Cívica y la puesta en funcionamiento de otra con sanciones más suaves. La verdad es que el temor a ese castigo por vandalismo no parece hacer mella alguna en esa parte de la ciudadanía que disfruta destrozando lo que tanto nos cuesta. Ahora se deroga la ordenanza anterior para actualizar el castigo. A los pobres gamberros se les cobraba en exceso y ese castigo estaba infravalorado, por lo que hay que volver a actualizar lo que antes parecía válido. No voy a discutir quién debe ser mas sancionado si el conductor ebrio o el borracho que deja en parques u orillas del río botellas rotas, desperdicios o sus propios orines. El caso es que nuestra querida ciudad, a pesar de tanta normativa, sigue arrasada de garabatos de mal gusto ya sea en parques, fachadas públicas o privadas, museos o cualquier lugar o sitio emblemático, (por cierto que luego pasan años y allí permanecen sin ser limpiadas).

Fines de semana donde el gamberro campa a sus anchas, rotura de retrovisores mobiliario o rayando el acto criminal como quema de contenedores. Ordenar o derogar normas, tratando con esas nuevas de ponderar el factor educativo sobre el correctivo, como dice el vicealcalde señor Gimeno, poco sentido tienen, si esos personajes no las respetan, ni se ponen los medios suficientes para que se cumplan. ¡Me olvidaba! Me parece correcto que se priorice el factor educativo más que el castigo, pero primero también habrá que detenerlos.