El grave accidente vivido en Formigal al quedar atrapada un niña por un alud pone de manifiesto que la cantidad de nieve acumulada este año multiplica la peligrosidad del Pirineo. Causa gran tristeza que una familia venga a Aragón a disfrutar de las vacaciones y se lleve a sus espaldas una tragedia. Pese a un control exhaustivo en las pistas y a la rápida intervención de los servicios sanitarios al producirse una emergencia, la montaña muestra riesgos imprevisibles ante los que que toda precaución es poca, como se ha demostrado.