Estos son días son especialmente queridos por María Dolores de Cospedal: puede encabezar las severas procesiones de su comunidad. Acompañará con la contención que le caracteriza pasos y figuras de alto valor cultural, que muestran los pasajes más crueles de la agonía de Cristo. Antena 3 nos obsequió con la segunda entrega de La Biblia, esa macroproducción americana sobre el devenir de los tiempos hasta la llegada del rey de los judíos, Jesús. A poco que se respete la doctrina de aquel loco, tan venerado hoy por la gente de derechas, se observa cómo esa filosofía contenía aspectos que brillan con cegadora oportunidad en nuestros tiempos. Jesús acude al templo a expulsar con iracunda firmeza a los mercaderes que violaban las leyes del comercio justo. También vemos a Juan Evangelista, retrato perfecto de lo que hoy denominan los amigos de Cospedal, como un perroflauta. Por eso asombra que esta gente tan piadosa tenga a Jesús como ídolo. Viéndolo uno sospecha que no se encontraría muy cómodo en las lujuriosas mesas de estos turbadores filisteos actuales. Más de una vez he contado que sería curioso asistir al advenimiento de este marxista religioso. Me encantaría ver cómo iban desfilando ante su presencia los más voluminosos ricachones de nuestro tiempo. Tipos como el presidente de la CEO, que acaba de afirmar que aún hay que limar un poco los sueldos de la gente. No me imagino a Jesús, que se arrimó al calor de los más humildes, echando unas risotadas con la piadosa Cospedal y sus cristianos amigos.