En la Unión Europea la hegemonía neoliberal ha puesto en una situación crítica a la socialdemocracia, cuando fue una de las ideologías que propició uno de los mayores logros a nivel político, social y económico en la historia de la humanidad: el Estado de bienestar compatibilizado con un sistema democrático.

En Alemania los socialdemócratas (SPD) gobiernan gustosos en la "Gran Coalición" con la Unión Cristiana Democrática (CDU) de Merkel, algo previsible, no en vano, hace 12 años el Gobierno socialdemócrata-verde de Schröder presentó la llamada Agenda 2010, por lo que recibió fuertes críticas de su propio partido y de los sindicatos, y perdió las elecciones después. Su sucesora, Ángela Merkel, le agradeció su valor y convirtió la Agenda 2010 en un mito. Hoy las diferencias del SPD y CDU son irrelevantes.

En Italia la política de Renzi del Partido Democrático no tiene nada de socialdemócrata. Al frente de la cartera de Economía y Finanzas está Padoan, que fue director ejecutivo para Italia, Grecia y Portugal del FMI entre 2001 y 2005. La aprobación de una reforma laboral, que provocó una huelga general, para Padoan "es una señal inequívoca de que vamos en la buena dirección".

En Francia las expectativas con la llegada de Hollande a la Jefatura del Estado se han desvanecido. Ahora su primer ministro Valls ha aprobado con un decretazo la conocida como Ley Macron, nombre del titular del ministerio de Economía, Finanzas e Industria... procedente de la banca Rothschild, que prevé una mayor liberalización de la economía y que ha ahondado en la brecha abierta en el Partido Socialista francés.

En el Reino Unido los laboristas de Ed Miliband han sido derrotados por los tories. Según Owen Jones, los tories son muy competentes en políticas horrendas y si esto es lo que ha de hacer... el laborismo, entonces debería abandonar el escenario de la historia. ¿Para qué existir siquiera si se trata de ser un privatizador y recortador más competente que los tories? Para William K. Black, el Partido Laborista ha apoyado sin fisuras la austeridad autodestructiva. Eso, y su papel desempeñado --campeones de las tres "des": des-regulación financiera, des-supervisión y des-penalización de facto-- como arquitectos de la epidemia de fraude en el Reino Unido y la resultante crisis financiera y consiguiente Gran Depresión bajo los mandatos de Blair y Brown, llevó a los escoceses a motejarles como los "Tories Rojos" y a rechazarles en masa a favor del antiausteritario Partido Nacional Escocés (SNP).

En Grecia el PASOK está herido de muerte, ya que en las últimas elecciones fue votado solo por el 4,5%, cuando en 2009 con el 43,92% alcanzó la mayoría absoluta.

En España la situación del PSOE, sin llegar a los niveles dramáticos del PASOK, no parece muy halagüeña. Como pruebas de claudicación de sus principios socialdemócratas: la reforma del artículo 135 y la carta de ZP a Trichet. Una "Gran Coalición" a la alemana no parece descartada. Pedro Sánchez, en un mensaje a Podemos, acaba de decir que el PSOE no gira, sino que se reafirma "en la socialdemocracia". Si llega a la Moncloa, habrá que ver si reafirma lo mismo ante los Juncker, Draghi y la Merkel.

¿La hegemonía neoliberal cómo se ha impuesto? Según Xavier Domènech, al final de la II Guerra Mundial en Europa occidental la hegemonía fue la socialdemócrata, impregnada de la teoría económica keynesiana. Toda hegemonía implica una alianza, un pacto social de clases, donde una de ellas detenta la supremacía hasta tal punto que consigue convertir su proyecto de clase en un proyecto, que es percibido ya no como de clase, sino como el común y extensible a todas ellas y a toda la sociedad. Este proceso de construcción de la hegemonía, implica una operación cultural compleja, mas tiene una base consensuada y presupone un pacto social. El neoliberalismo dinamitó el pacto social posterior a la II Guerra Mundial, realizado entre la democracia cristiana y la socialdemocracia, que estuvo vigente hasta los años setenta del siglo XX. Si hoy se ha convertido en hegemónico el neoliberalismo, son tan responsables los que lo han preconizado, como los que lo han consentido y asumido. En definitiva, se ha producido un pacto social. Mientras se expandía el neoliberalismo, ¿no gobernaban los González, Mitterrand, Blair, Schröder, ZP-? Y sin embargo, los socialdemócratas aducen que los neoliberales son siempre los otros, los gobiernos conservadores, los grandes grupos financieros, mediáticos o políticos; pero no ellos. Thatcher será un demonio, pero su pensamiento late en muchos corazones de una socialdemocracia que dejó de creer y de defender a las clases populares, y se formó en varias décadas en el pensamiento neoliberal hasta hacerse totalmente inservible como alternativa. Por ello, ya no sabe cómo emprender un nuevo camino al margen de todo aquello que ha asumido. Lo que empezó como una lucha de clases, iniciada e impulsada por las clases altas, transformándose en un nuevo pacto de clases, se convirtió finalmente en una nueva hegemonía, que no solo afecta a los partidos de la derecha, sino también a los de la izquierda, e incluso, todavía más, a todos nosotros.