No lo digo yo. Lo dijo ayer Carmelo Asensio, el portavoz de CHA en el ayuntamiento de Zaragoza. "Después de la batalla el panorama es desolador". Y añadió: "Me preocupa que la ciudadanía tenga la impresión de que somos una pandilla de majaderos". Pues ya que lo dice, sí. La batalla a la que se refiere es la de las negociaciones para sacar adelante el proyecto de Ordenanzas para 2016. Lo del IBI y demás, para que me entiendan. Esa carnicería en la que los ejércitos de ZeC, formados por soldados reclutados entre el pueblo, sin experiencia en la batalla, se han enfrentado con palos y piedras a las perfectamente engrasadas divisiones blindadas de PSOE y PP, con Ciudadanos como quintacolumnistas de manual. La CHA, en esta película, haría el papel del Vaticano de otros tiempos, maniobrando en plan florentino, ni contigo ni sin ti, soy bueno aunque últimamente siempre estoy con el que gana, paradojas de la vida. Ha sido tal el barullo que han organizado todos --y digo todos-- en esta batalla de egos que el ciudadano, hoy, no sabe si suben los impuestos o bajan, si gobierna Santisteve o manda la oposición, si el ayuntamiento debe cien, mil o un trillón de millones. Qué cierto es que la primera baja de una guerra es la verdad. Y la segunda, añado yo, suele ser la población civil. Que en este caso son los zaragozanos. Esto se está volviendo insoportable. Si así van a ser los próximos cuatro años, si unos no pueden gobernar porque los otros no les dejan, por muy democrático que sea, yo me mudo. Y ahí se quedan. Periodista