Uno de los objetivos que se persiguen en los hoy tan de moda cursos de márketing online es el de saber gestionar una crisis. Es decir, cuando una empresa afronta un desencuentro con sus clientes, y ve cómo lo que antes se dejaba correr o se encaraba con discreción hoy queda expuesto al público, dada la universalidad de internet. Entre las primeras medidas que un buen community manager ha de poner en marcha se halla la de dar la cara. Y hacerlo, claro, con la suficiente destreza como para que no se la partan. Algún manual de estos ha debido de leer Mariano Rajoy, para que, de repente, haya dejado de esconderse tras un plasma. Si será grave la crisis, que el presidente concede ahora entrevistas, contesta más preguntas de la prensa o se jacta de encontrar su "medio natural" en los debates electorales. Hasta se reúne con Pablo Iglesias. Se entiende que tan saludable cambio de estrategia obedece no solo al pulso propuesto por el independentismo catalán, sino también a la inminencia de las generales. Aquí en Aragón no hay queja, pues, desde que tomaron posesión de sus cargos, nuestros representantes se explican por doquier y resultan más accesibles, se hable de los impuestos autonómicos o de las ordenanzas de Zaragoza. Además y como se sabe, las crisis no son malas en sí mismas, si de ellas se saca algo bueno. El 20 de diciembre, Rajoy sabrá si dar la cara le sirve para repetir o si, al decidir hacerlo tan al final de su mandato, los votantes acaban por partírsela, como a un mal community manager. Periodista