La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón sobre la adjudicación de la contrata del autobús urbano de Zaragoza a la empresa AUZSA, a falta de que sea firme, produce un auténtico impacto municipal. Primero, porque deja en evidencia un concurso en el que a través de los pliegos de condiciones no se dieron las mismas oportunidades a los que pujaban; también porque la compañía que explota el servicio ya lleva tres años haciéndolo... y la cooperativa que concurría, otros tantos al margen. Si el fallo judicial insta a repetir el concurso ¿planea sobre el proceso algún tipo de indemnización? El concejal Fernando Rivarés advierte de la gravedad de las consecuencias, aunque enigmáticamente afirma que alguna puede ser buena. Reclama sosiego. Por supuesto...y claridad al explicar las consecuencias.