El chef Tezanos, entonces coordinador del proyecto político de Sánchez para las primarias de 2017 (en las que este recuperó su liderazgo en el partido), y ahora presidente del CIS, presenta su nuevo guiso electoral. Y como siempre, mantiene su tradicional cocina de autor, con su habitual toque mágico, con el que sitúa a su master-chef en el mejor de los lugares. En esta ocasión, la novedad radica en que el actual sondeo demoscópico (realizado antes de la convocatoria electoral del 10-N y sin saber que Errejón se presentaría a las elecciones), incorpora estimación de voto, un elemento que solo incluían las encuestas electorales. Este hecho hace incomparable este último estudio con los anteriores, pero se trataba de eso, de lanzar datos descontextualizados, de disfrazar la realidad. Y es que la cosa, por muy bien que pinte a priori para Sánchez, el líder político mejor valorado en España, este con su 4,3 (bajando), no llega al aprobado y está seguido de cerca por los otros: Rivera y Garzón, que bajan ambos y empatan en 3,2, un Casado e Iglesias, igualados con un 3,1, aunque el primero mantiene y el segundo baja tres puntos; y un Abascal (Vox), de capa caída, con un 2,2. En voto directo, el PSOE continúa siendo la primera opción con un 27%, pero baja 3,5 puntos, como el resto de partidos, excepto el PP que suma 1 y se queda con un 10.2%. Sin embargo, curioso, en estimación de voto, el PSOE es el único partido que sube cinco puntos y que con su 34,2% aparece a mucha distancia del segundo en lista, un PP con su 16,70%. Había que meter este indicador este mes, si o también, ¿no? Esto de que quien cocine los datos sea elegido por el gobierno de turno, no es sano, justo ni democrático.

*Periodista y profesora de Universidad