«cuando un amigo se va, algo se quiebra en el alma».... Decía el Romancero Granadino, que me recitaba en la intimidad de la tristeza, Pepe Bueno, cuando nos dejo nuestro querido amigo Rafael Gómez Lus. Hoy los dos volaron...

El pasado sábado, día 24, se nos fue Ricardo Sainz Samitier. Excepcional persona y médico, tras una vida fértil, generosa y feliz. Testimonio y consecuencia de su inteligencia, y los principios y valores éticos y cajalianos que inspiraron la misma. Además de por su afectividad y sentimientos, que en amor y cariño, volcó y compartió con su querida Luisa, hijos y familia, en su hogar zaragozano. Y que además, recibimos, privilegiadamente, sus amigos personales.

Bajo una reflexión conceptual y sensitiva de « afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato», como define la RAE el sentido de amistad. Y que prosaicamente podemos definir también como el sentimiento de alegría que experimentas, por los logros y vivencias felices del amigo. Dotado de gran erudición y cultura, estaba impregnado de un diferenciado sentido social, generosidad con el prójimo y la ciudadanía, y un poco común altruismo.

Le acompañaba un refinado sentido del humor, e ironía, en las raíces de la socarronería aragonesa, que sorprendía a propios y extraños. Excluyo de este sentido relato, aspectos conocidos, que otras plumas podrán transmitir con objetividad, de su sin igual trayectoria profesional, precisiones curriculares, logros y legado científico, así como su brillante y activa trayectoria académica.

Con la continuidad de su Escuela, compañeros y discípulos. Que con Ángel Lanas, Gomollón, Simón, Bajador... constituyen uno de los grupos más brillantes en Aparato Digestivo de nuestro país y reconocido internacionalmente, que mantendrán su testimonio de curar, transmitir, innovar y crear ciencia.

Es momento de recordar a don Gregorio Marañón, cuando estratificaba las diferencias entre jefe, profesor y maestro. El jefe es el que coordina, dirige y ordena. Profesor, el que además enseña y transmite. Y el maestro, el que coordina, enseña y transmite con su ejemplo. Ricardo fue, además de maestro, compañero y amigo de sus colegas y discípulos. No puedo dejar de recordar y resaltar su talante y compromiso liberal, antitético del fundamentalismo de algunos colegas de su medio y escenario, en los que con visión provinciana y mediocre (muchas veces importada) hicieron bandera del dogmatismo, durante décadas, sin reproducir los modelos de enseñanza de la medicina, aplicados con éxito en occidente y la modernidad. Integrar todos los recursos de la Red Sanitaria del Servicio Nacional de Salud, y a sus profesionales, (en el nivel que correspondiese), para la formación de los futuros médicos. Tristeza y retraso.

Juan José Badiola, Felipe Petriz, Manolo López y José Antonio Mayoral, nuestros últimos rectores, junto con la coincidencia de un amplio y significativo científicamente, de profesores del Clínico Universitario, de espíritu integrador y liberal, con un grupo de doctores del Servet, con gran reconocimiento profesional y tenacidad (Paco Honrubia, Antonio Herrera...), contribuimos a laminar la carga antigénica de algunos responsables académicos de esa época superada.

Personalmente, la identificación de objetivos cuando Ricardo tenía la responsabilidad de la jefatura de Estudios y presidencia de la Comisión de Docencia del Clínico Universitario, y sincrónicamente, yo ostentaba la del Servet, contribuyo a desarrollar y consolidar una amistad, que aunque tardía, ha sido sincera, sólida y gozosa en los últimos más de treinta y cinco años.

Esta sintonía conjunta, no solo con rectorados y decanos, sino también con las autoridades sanitarias, Alberto Larraz, Alfonso Vicente, Luisa Noeno, permiten que hoy ofrezcamos en la enseñanza de la medicina, todos los recursos del Servicio Aragonés de Salud, y que con sus profesionales, exista una involucración total en la formación de nuestros futuros médicos, y después con el programa MIR de los especialistas. Sin ti, querida Luisa Herrero Gerona, hijos y familia, hubiese sido distinta su vida...

Siempre recordábamos como anécdota cálida, su logro de ser capaz de enamorar a una jovencita y bella estudiante de Medicina, en una de las lecciones del profesor Sainz Samitier, sobre el Ulcus gástrico. De ahí surgió en el amor, un matrimonio y familia estable, feliz y armónico... que ha sido tu apoyo, ayuda y compañía.

No te olvidaremos. Descansa en paz, Ricardo.