Hace poco buscaba información sobre Azerbaiyán, y entre otros apartados vi el de personas destacadas: encontré nombres imposibles de pronunciar y menos, alguno conocido, lo que es curioso para un país que aspira a ingresar a la Unión Europea en un futuro no lejano. De momento, participan desde 2008 en Eurovisión.

Al observar la presencia de mujeres entre esos nombres, destacó el de Zulaykha Seyidmammaadova, 1919-1999, primera mujer piloto de su país que voló en combate. Ella, que era ingeniera petroquímica (el petróleo es materia prima importante en el país) optó, sin embargo por la aviación como ocupación principal, formó parte del Regimiento de Aviación de Combate 586, uno de los tres fundados por otra mujer, Marina Roskova. Zuleykha participó en más de 40 batallas aéreas y realizó más de 500 misiones y lo ha podido contar. Esto resulta más comprensible al pensar que estamos hablando de una de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, y situando su desempeño como piloto de guerra en la Segunda guerra mundial. Zuleykha luego fue generosamente galardonada, llegó a ser Ministra de Seguridad de su país en los años 50 y el país es República independiente desde 1991. Y aunque pensemos que en general, el socialismo soviético dio opciones inéditas a las mujeres, la profesión de Zuleykha siguió siendo una singularidad, como muestran las otras mujeres encontradas entre las que abundan las que llamo en broma, las de la «farándula»: actrices de teatro y cine, cantantes de música tradicional, de ópera, bailarinas, presentadoras de TV, pianistas.

Pero en mi experiencia de investigadora en Historia de las mujeres, cuando un país sólo ofrece como presencia social de la mujer la del mundillo artístico, es un país en el que la situación de la mujer aún no es de pleno desarrollo lo que a su vez da pistas sobre la propia condición del país. Luego aparecieron algunas doctoras, científicas, la mayoría de ramas letras: filología, historia y demás.

Pero en todo este panorama, surgen dos mujeres que llaman poderosamente la atención por su compromiso ético así como por su valía personal y ambas son conocidas en occidente. Una de ellas es Leyla Yunus, nacida en 1955, científica y activista de DD HH, Directora del Instituto Paz y Democracia. Ella ha defendido a ciudadanos afectados por desalojos forzosos en Bakú. En 2014 fue encarcelada y acusada de «espiar» (¡…!) para Armenia; condenada a 8 años y medio de prisión en 2015, fue liberada en diciembre del mismo año por el deterioro de su salud pues sufre diabetes. Mientras estuvo en la cárcel y sin poder comunicarse siquiera con su marido escribió una carta abierta que ha sido muy difundida donde afirma que «… nunca (…) hubiéramos predicho que el siglo XXI traería tal represión»… De momento el Tribunal ha dejado en suspenso su sentencia, mientras el país ha sido repudiado por perseguir a defensores de DD HH y ONGs. Yunus, Historiadora, en 1988 fundó el Frente Popular de Azerbaiyán en apoyo de la Perestroika junto a un grupo de intelectuales moderados y en 1990 junto a Zardhust Alizadeh forma el Partido Social Demócrata como fuerza política progresista moderada.

Muy grave es también lo que surge detrás de la figura de Jadijia Ismailova, nacida en 1976, periodista de Radio Liberty, o Radio Free Europe. Inició su labor periodística a finales de los 90, que ha desarrollado en varios medios de comunicación. Desde 2010 comenzó a denunciar la corrupción en su país, levantando gran escándalo, al verse involucrados el mismísimo presidente Ilham Aliyev, su esposa Mehriban Aliyeva y sus hijos. Mientras su artículos fueron considerados los mejores reportajes de investigación de Radio Liberty en 2010 y 2011, el gobierno guardó total silencio. El mismo 2010, el Washington Post se basó en su trabajo para exponer la actividad empresarial de miembros de la familia del presidente y su círculo más cercano de amigos.

Finalmente, la gravísima respuesta del gobierno fue, en 2012, llevar a la Asamblea Nacional de Azerbaiyán enmiendas a tres leyes, restringiendo la posibilidad de informar sobre empresas, incluyendo nombres de los propietarios y su participación, que sólo podrán ser dadas a conocer por orden judicial, como parte de una investigación policial, o por consentimiento de los dueños de las compañías, una Ley Mordaza en toda regla. Ese mismo año, la Asamblea Nacional aprobó otra ley otorgando a los ex presidentes y sus esposas, inmunidad legal por el resto de sus días. ¡Es decir, ante la denuncia pública de actuaciones ilegítimas de los gobernantes, la reacción no es disculparse y enmendarse, sino amordazar a la prensa y blindar a los infractores!

Ismailova vio que sería arrestada y puso sobre aviso a sus seguidores, en 2014, sobre qué hacer si eso ocurría, y explicando por qué creía sería arrestada sin remedio. Efectivamente en diciembre de ese año fue arrestada acusada de incitar a su colega Tural Mustafayev a suicidarse (¡¡..!!). En 2015 fue condenada a siete años y medio de prisión, aunque en 2016 fue liberada por el Tribunal Supremo bajo libertad condicional. Ella llevó su caso a la Corte Europea de DD HH y su arresto ha sido condenado por numerosas organizaciones de la prensa mundial, en 2016 recibió el Premio Mundial de la Libertad de Prensa Unesco, un gran respaldo. En resumen, dos valientes mujeres entre Oriente y Occidente, que merecen sepamos algo de ellas.