A partir de la década de los sesenta del siglo pasado, la llegada de visitantes extranjeros supuso un estímulo más que relevante para la economía nacional, si bien el mayor impulso lo recibieron las costas, quedando la España interior un tanto al margen del fenómeno. Ahora, cuando tras demasiados meses sumidos en la adversidad, de nuevo es posible volar con algo más que la imaginación, resurge la esperanza de recobrar el tiempo perdido. Viajar es vivir, pero, sobre todo es conocer, abrir la mente a nuevos horizontes.

Tenemos tanto y tan bueno, aquí mismo... Tanto que ofrecer al viajero, tanto también por ver nosotros mismos, del inmenso patrimonio artístico y cultural de Aragón, de su historia y del presente, de todos esos rincones y valles escondidos que pueblan una orografía extremadamente pródiga y de tan increíble belleza; de tantos enclaves de reconocido prestigio, vecinos de tantos otros quizá menos afamados, pero que apenas nada tienen que envidiarles. Aragón es todo un mundo del que Fitur se ha hecho eco para promover ese gran aliciente en el que hemos depositado la convicción de recuperar la ansiada normalidad. El turismo aspira a ser un símbolo de liberación, como Goya, el Camino de Santiago y las rutas por la naturaleza y turismo sostenible han sido nuestros embajadores para trasmitir un mensaje de optimismo y renovación. Es este el año de Goya, genio universal e infinito, que ha generado varias iniciativas culturales plasmadas en publicaciones, audiovisuales, exposiciones e, incluso, en la escena, merced a representaciones callejeras de teatro y danza como Los disparates de Goya, espectáculo dirigido por Sergio Muro y Joan Pascual, o Los 3 Tontitos y Goya, análisis de una obra goyesca. Tampoco faltará una Historia de Goya en comic, ilustrada por Bernal, con guion de Jorge Asín y textos de Juan Royo.