La concesión del Premio Nobel al escritor tanzano Abdulrazak Gurnah ha devuelto la polémica a este cada vez más controvertido galardón. Al ser totalmente desconocido en España, al no haberlo leído aún, difícilmente podemos opinar del nuevo Nobel de Literatura. En mi opinión, siempre lo aconsejo, sería preceptivo aplicar a los autores el precepto bíblico: «Por sus obras los conoceréis». No hay manera más segura de no equivocarse para formar un juicio propio. Partiendo de la base de que el desconocimiento no está reñido con la calidad. En absoluto.

Probablemente muchos españoles oirían hablar por primera vez de Joan Margarit la noche en que La 2, hace poco, le dedicó un programa de su serie 'Imprescindibles'. Mis habituales críticas contra La 1 de TVE, perverso ejemplo de medio público colonizado por el poder, se tornan en elogios cuando hablamos de La 2, que me parece ejemplar. El homenaje a Margarit nos permitió conocer en mayor profundidad su biografía como arquitecto y poeta, oírle recitar, escuchar a otros poetas, como Raquel Lanseros o Luis García Montero hablar de su obra. Pero a Margarit, para conocerlo, hay que leerlo en sus versos, muy personales, pero completamente accesibles, como suele serlo la llamada poesía de la experiencia, en cuya corriente, más o menos, se encuadra.

Otro caso, otro Premio Cervantes de la poesía española, Francisco Brines, recientemente fallecido, como Margarit, y con ciertas concomitancias con él, acaba de ver publicado su poemario póstumo en Tusquets. 'Donde muere la muerte' acoge una gavilla de poemas tan elaborados y desnudos que se han quedado en la espina, pero que resultan perfectamente comprensibles a cualquier nivel de lectura, transmitiendo en todos los casos emociones simple pero hondamente humanas, desprovistas de trascendencia, énfasis o lirismo fácil y plenas de significado. No son poemas para leerlos deslumbrados por su sonoridad, sino para ir releyéndolos, pensándolos, descubriendo las puertas que intentan abrirnos en la oscuridad, cuando ninguna luz nos ilumina.

Poemas para el viaje y el camino, como seguramente, también, la obra de Abdulrazak Gurnah.