Las personas han evolucionado en un continuo y permanente aprendizaje basado, sobre todo, en la experiencia y los descubrimientos, en ocasiones estudiados e inspirados y en otras por pura casualidad, sin embargo, hemos sido capaces de modular nuestra forma de vida, que en mayor medida se ha ido colectivizando más y ahora ya desconocemos los límites. Por cuestiones de oportunidad se han conformado ciudades con elevadísimas cantidades de población en las que no les une otro interés que el de aprovechar el consumo que realizan, pero también encontramos lo contrario.

No hemos sido capaces de constituir formas de vida con verdaderos intereses de complementariedad en un ámbito de cercanía personal, de compromiso y de conjunto, lo que nos ha conducido a un camino inverso al que veníamos haciendo: ahora, cada vez más, estamos en el individualismo, eso sí, multitudinario. Necesitamos mucha gente a nuestro alrededor, no doy crédito: ¿para qué?, si es el aislacionismo lo que nos priva, no nos interesa el de al lado, solo nos miramos nosotros al espejo. Bueno, debo reconocer que ante una desgracia, como ha ocurrido con el volcán en la isla de La Palma, muchas personas se vuelcan en ayudar a quienes están sufriendo con una situación sobrevenida.

Este modelo de convivencia que está aposentándose en nuestra sociedad nos desfigura en la evolución que veníamos desarrollando, y esto debería hacernos pensar en por qué sucede el reino del individualismo que se está apoderando de nosotros. Yuval Noah Harari, termina su libro Sapiens, de animales a dioses con la siguiente cuestión: «¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?» Pues mucho me temo que estamos en esa situación. Corren por el mundo unas corrientes ultraderechistas que niegan todos los avances sociales conseguidos hasta el momento, y esto es un abandono del concepto ciudadano de la libertad. Sirva como ejemplo el pasado 12 de octubre: se ubica la bandera de España como un símbolo ideológico y no como representación de la Nación; se proclama que ese símbolo, que nos representa al conjunto, es solo de unos pocos y no de la totalidad; se abuchea e insulta al Jefe del Gobierno olvidando que es el que han elegido los españoles a través de sus representantes. Todo esto es un claro indicio de ataque a la democracia.

Individualismo para hacer conjunto Antonio Postigo

Creo que como ciudadanos debemos defender nuestras ideas, aunque, no todos los gobiernos sean los que nos gustarían de acuerdo con nuestra forma de pensar, sin embargo, entender el concepto de las mayorías, que nace de la democracia en libertad, nos obliga a respetar en cada momento la voluntad nacida en esas condiciones. Ya va siendo hora de que abandonemos el frentismo como sistema de defensa de las ideas. Las razones nacidas del pensamiento tienen más valor y si consiguen el convencimiento buscado, es mucho más sano. Ganar con la fuerza de la violencia solo conduce al odio.

Hasta el momento el mundo global había estado considerado como un espacio económico de libre comercio y, sin embargo, esto no ha terminado de funcionar, porque siempre aparecen batallas entre países y la consecuencia es la aplicación de aranceles como castigo a las exportaciones; pero ha llegado el momento para que el concepto de globalidad tome su verdadero desarrollo, que no es otro que el entendimiento entre las personas con independencia de su ubicación geográfica. Acabemos de una vez por todas con esa postura, falsa y mediocre, del patriotismo por fronteras y reconozcámonos unos a otros. Seamos capaces de que el individualismo solo sea un instrumento generador de riqueza intelectual como complemento del conjunto.

Y no olvidemos que para que esto sea una realidad debemos apoyarnos en el cumplimiento de los Derechos Humanos y la defensa de la Naturaleza, sin estos condicionamientos todo esfuerzo será inútil y nos conducirá a ese individualismo egoísta que no nos lleva a ninguna parte.