En Atenas, en 1896, el padre de los Juegos Olímpicos de la era moderna, el restaurador francés Pierre de Coubertin, dictó el lema olímpico: Citius, altius, fortius, en latín. Más rápido, más alto, más fuerte. Y así ha seguido hasta que el actual presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, propuso un cambio que fue aceptado en julio del año pasado. Se trataba de añadir al lema de siempre un guion y la palabra juntos, simul, en latín. Así reza ahora ya «como compromiso más fuerte a nuestro valor de solidaridad y una adaptación adecuada a los retos de este nuevo mundo». Lo que se pretende es poner especial énfasis en la unión de fuerzas. Pues bien, después de esta última semana de enero lo que se puede afirmar totalmente es que ese espíritu olímpico que debe regir no existe para nada en la candidatura (¿fallida?) para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030, que quiere el Comité Olímpico Español que organicen al unísono Aragón y Cataluña. Lo de menos es que sea un proyecto aún sin nombre claro. Lo peor es que la postura catalana ha hecho saltar por los aires esa solidaridad y lo que en algún momento se ha visto próximo y muy positivo, o sea, organizar los Juegos en los Pirineos, ahora se ve como una quimera.

En el tejado de Madrid

La pelota está en estos momentos en el tejado de Madrid, en el del COE, y sobre todo en el del Gobierno español, que ha sido quien más empeño e interés parece haber puesto para tener una candidatura olímpica española. Pero se ha chocado con la supremacía catalana que siempre tiene que estar por delante y que, aunque pueda tener unos planes más avanzados que nadie, no se da cuenta que el proyecto es de país. De país España, no de país Cataluña. Habrá que ver si alguien convence a los catalanes de que hay que trabajar juntos, pero lo que tenemos que tener claro todos es que el momento de unas competiciones blancas en los Pirineos está cada vez más próximo.

Tardará más o menos tiempo, pero la bandera olímpica se levantará en esta cordillera porque es la única europea que no ha organizado todavía unos Juegos y capacidad hay

Tardará más o menos tiempo, pero la bandera olímpica se levantará en esta cordillera porque es la única europea que no ha organizado todavía unos Juegos y capacidad hay. Jaca ha optado en varias ocasiones en solitario, y bien cerca estuvo de conseguirlo en el año 1998. Hay instalaciones y capacidad de transformarlas y mejorarlas y Aragón ha dado muestras ya de saber organizar eventos como por ejemplo la Universiada. Pero ahora se requiere más esfuerzo, más organización y eso lo da la unión, la capacidad de poder ir juntos. Aragón y Cataluña es el tándem perfecto, pero sin política por en medio. Es verdad que en Aragón hay partidos y colectivos reacios e incluso contrarios a estas competiciones deportivas (y algunos gobiernan) pero al mismo tiempo todos saben que una candidatura de estas características atrae inversiones que de otra manera serían imposibles de tener. Lo saben en todos los valles pirenaicos, también en el lado catalán, y lo saben los catalanes que ahora alzan la voz minusvalorando a Aragón. Pero una fuerza centrífuga o centrípeta, nunca se sabe, les hace mostrar una rebeldía innecesaria.

Andorra o Francia

Se habla también de que Andorra o Francia podrían participar en una hipotética candidatura olímpica con España. No conviene airear esto mucho. Porque si en Aragón y Cataluña nos atascamos se corre el grave riesgo de que los franceses, por ejemplo, que tienen más nieve, mejores instalaciones y seguro que son capaces de ir más juntos que aquí, podrían darnos un sorpaso y preparar una candidatura en condiciones para algún año. Los Pirineos serán olímpicos tarde o temprano y no podemos arriesgarnos a que sean al otro lado del túnel de Bielsa y nos quedemos a dos velas. No estamos aún para encender fuegos olímpicos, por lo que Aragón y, sobre todo, Cataluña, tienen que reaccionar Estamos a tiempo de presentar una candidatura que pueda optar a lo más alto. ¿Quién les convencerá? Alguien se tendrá que tragar sus palabras pero todavía es posible reconducir la situación de cara a 2030. Ese es el camino y, sobre todo, simul, yendo juntos.