Opinión | Sala de máquinas

Espías y novelas de espías

Si de literatura de espías hablamos, y si enfocarla canónicamente pretendemos, parecería existir un cierto acuerdo en que el género, tal como lo entendemos hoy en día, nació en los años veinte y treinta, en Inglaterra, de la mano de Chesterton, Somerset Maugham o, sobre todo, de Eric Ambler, con dos títulos suyos tan memorables como 'Epitafio para un espía' o 'La máscara de Dimitrios'. Después vendrían Graham Greene, Le Carré y muchos otros…

Anterior, sin embargo, escrita en los primeros años del siglo XX, en 1903, concretamente, es 'El enigma de las mareas', de Robert Erksine Childers, interesante novela con un fondo de espionaje que acaba de rescatar el nuevo sello Zenda&Edasa. Cuenta la historia de dos navegantes a bordo de una curiosa embarcación, la Dulcinella, dedicada a realizar rutas por el mar Báltico y por las desembocaduras de sus grandes ríos.

Página a página, lo que parecía iba a ser una novela de marineros y barcos, exploraciones y aventuras marítimas, se irá transformando en una intriga de espías

Esos dos tripulantes, ambos ingleses, pasan largas semanas —meses, incluso—, reconociendo canales, bajíos, mareas, en medio de bajas temperaturas, tormentas, un mar siempre inhóspito… Dándose cuenta de que el tráfico de buques alemanes de combate es mayor del que debiera darse. Página a página, lo que parecía iba a ser una novela de marineros y barcos, exploraciones y aventuras marítimas, se irá transformando en una intriga de espías, y el Dulcinella en una embarcación sospechosa no solo para los alemanes, sino, incluso, para los propios lectores, que no acabarán de calibrar las fidelidades de la pareja de tripulantes ni los motivos de esos cruceros por el Báltico hasta bien avanzada la trama.

Más allá de sus episodios, 'El enigma de las mareas' predijo el estallido de la Primera Guerra Mundial como consecuencia de la tensión entre las potencias coloniales. Fue la única novela de un autor, Robert Erksine Childers, que luchó en la guerra de los bóers. También trabajó en el Parlamento británico y colaboró con el espionaje de su país durante la I Gran Guerra. Con posterioridad, sin embargo, apoyaría la causa irlandesa, militancia que le costaría la vida, pues fue ejecutado por ello. Su hijo, Erskine Hamilton Childers, llegaría a ser presidente de Irlanda en 1973.

Novela de espías, por tanto, y escrita por un espía. ¿La primera en su género?