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El Periódico de Aragón

Ricardo Barceló

CRUCE DE CAMINOS

Ricardo Barceló

Los millenials, un caladero de votos para Vox

Los más jóvenes, un colectivo olvidado, se han convertido en el talón de Aquiles de la política tradicional

Varios jóvenes observan el teléfono móvil en una plaza de Zaragoza

Ser joven se ha convertido en una profesión de riesgo. Aquellos que apenas vivieron los últimos años del siglo XX y los que ni siquiera lo habitaron afrontan tiempos complicados, marcados por dos de las mayores crisis que se recuerdan: la gran recesión de 2008 y la pandemia del covid. Son muescas en el historial de una vida que marcan el futuro, como también la marcaron a quienes nacieron durante la dictadura de Franco o a los que aterrizaron en este mundo en plena transición democrática española. Hoy, sin embargo, las crisis se han vuelto mucho más globales y los que las sufren se han vuelto todavía más invisibles. 

Quizá por ello sería conveniente prestar especial atención a un colectivo que transita desorientado, algunos sin grandes expectativas de futuro y abonados a la incertidumbre de un mundo zarandeado por la inercia y el vértigo de una globalización sin freno: los jóvenes.

La sociedad tiene varias asignaturas pendiente con ellos y la primera es intentar escucharles. La segunda, actuar para tratar de frenar el desamparo que sufren y que, en ocasiones, tiene como respuesta el aislamiento social y el desinterés por cuestiones tan trascendentales como la política. Y eso entraña sus riesgos. El primero es que los millenials (aquellos jóvenes que llegaron a su vida adulta con el cambio de siglo) se han convertido en uno de los grandes nichos de voto de Vox, un partido de ultraderecha que tiene entre los ejes centrales de su programa la lucha contra la inmigración, huir de la idea europeísta, desandar el camino recorrido en la lucha por la igualdad de género y la diversidad sexual y eliminar el Estado de las Autonomías. 

Este escenario tiene como una de las principales causas la desatención que sufren los jóvenes, que ya no aparecen en la agenda política de ningún partido. Y, si lo hacen, estas intenciones no se traducen en hechos. El fracaso del bipartidismo durante los años previos al surgimiento de formaciones como Ciudadanos y Podemos, y el de estos últimos a la hora de colmar las expectativas de quienes tienen por delante toda una vida es manifiesto.

El fracaso del bipartidismo durante los años previos al surgimiento de formaciones como Ciudadanos y Podemos, y el de estos últimos a la hora de colmar las expectativas de quienes tienen por delante toda una vida es manifiesto

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La precariedad laboral, las escasas expectativas de futuro y la dificultad para acceder a una vivienda se encuentran en el origen del problema. Hoy, un joven debe destinar el 55,3% de su salario mensual para pagar el alquiler en Aragón, por lo que no sorprende que solo el 16,4% de los menores de 30 años se haya podido emancipar. Hoy, casi el 20% de este colectivo no encuentra trabajo, aunque la tasa de paro en el conjunto de la comunidad ronda el 9%, es decir, el desempleo se duplica entre los jóvenes. Además, de los que tienen la fortuna de tener una ocupación, el 50% cuenta con un contrato temporal, según los últimos datos que refleja un estudio del Consejo Económico y Social de Aragón (CESA) sobre la juventud. Y ya no hablemos de salarios... 

Este mismo informe indica que uno de los principales problemas es que casi un tercio de los menores de 30 años presenta unos bajos niveles formativos, que generalmente están enfocados a ocupaciones elementales y trabajos temporales. Mientras, los sobrecualificados se ven condenados a un trabajo que nada tiene que ver con lo que en su día tenían previsto.

 Otro dato contundente: el 27,4% de este grupo de población aragonesa era pobre en 2019, la proporción más elevada de la serie histórica, aunque la comunidad ocupa un puesto privilegiado en este ranking si se compara con el conjunto de España. Era 2019 y todavía no se había declarado la pandemia del covid, una crisis que ha acelerado todavía más los problemas económicos de los jóvenes, pero también su aislamiento social y político.

El 27,4% de la población joven en Aragón era pobre en 2019, la proporción más elevada de la serie histórica

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Lejos queda aquello de «juventud, divino tesoro», verso con el que Rubén Darío comenzaba el poema Canción de otoño en primavera. Hoy, la frase la utilizan aquellos que añoran tiempos pretéritos ante el acelerado discurrir de la vida. Otros, en cambio, prefieren agarrarse a eso de «cualquier tiempo pasado fue mejor». Sea como fuere, es hora de actuar.    

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