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El Periódico de Aragón

Marian Rebolledo

Musk contra Twitter

Este lunes, Elon Musk escribió: «Espero que hasta mis mayores críticos permanezcan en Twitter. Eso significa la libertad de expresión». Pues conmigo que no cuente. Aunque ni Musk ni Twitter se pierden mucho, la verdad. Tengo cuentas en varias redes sociales, me entretengo en Instagram, hace siglos que no entro en Facebook y ni me acuerdo de mi contraseña en Twitter. Generar, genero poco. Por eso abandonar Twitter no me va a exigir ningún esfuerzo. Porque voy a ejercer esa misma libertad de la que habla Elon Musk y a retirarme de un lugar (definido como plaza pública, yo le pondría nombres más crudos) que va a estar controlado por un señor que igual es de Alfa Centauri, porque yo de este planeta no lo veo. Me pregunto si ahora los próceres mundiales, de jefes de Estado para arriba, van a seguir comunicándose con la sociedad a través de Twitter.

Me pregunto si ahora los próceres mundiales, de jefes de Estado para arriba, van a seguir comunicándose con la sociedad a través de Twitter

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A través de la red de una sola persona que va a hacer y deshacer porque es suya, porque se la compra porque puede. Imaginen, un suponer, a Pedro Sánchez tuiteando que convoca elecciones anticipadas, y a Elon Musk decidiendo que, por lo que sea, no le va bien ese día porque los astros no están alineados. Y le borra el tuit. ¿Que no lo haría? ¿Que Musk ha dicho que garantizará la libertad de expresión? Claro que sí, guapi. Twitter es suyo, hará lo que le dé la gana. Menos mal que siguen existiendo los medios de comunicación «normales». Los que salvan la brecha digital y le cuentan a quienes no usan las redes sociales lo que dichos jefes de Estado, por ejemplo, deciden comunicar vía Twitter al pueblo llano. Medios que están en múltiples manos, con múltiples líneas editoriales. Pluralidad, se llamaba eso en mis tiempos.

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