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El Periódico de Aragón

Marian Rebolledo

Al margen

Marian Rebolledo

Cielos, aquí se espía

Soy una analfabeta digital, y además a conciencia. Pero tengo clara una cosa: cualquier dispositivo, programa o artefacto que un ser humano haya podido crear, otro ser humano lo podrá reventar. No hay nada infalible, inexpugnable ni indescifrable. Y el que crea lo contrario, se engaña. Por eso, que ahora haya políticos y analistas que se pasmen de que el programa Pegasus haya roto los sistemas de seguridad de los teléfonos de los líderes del mundo me parece entre hipócrita y divertido.

Pues claro que aquí se espía, lo que importa es saber quién lo hace, para qué y exactamente a quién. Y, sobre todo, si lo hace amparado por la ley. Ese es el precio de vivir en una sociedad tecnológica. Si la semana pasada tuvimos que escuchar los aspavientos sobreactuados de los líderes independentistas catalanes, todo porque sus comunicaciones estuvieran monitorizadas (a ver, criaturas, si estáis incurriendo en acciones presuntamente delictivas, tipo romper el Estado, es normal que el Gobierno quiera saber qué está pasando. Y normal sería que un juez hubiera autorizado esas escuchas, que es aquí el punto capital).

Y esta semana empezamos con otra dramática rueda de prensa del ministro Bolaños asegurando que han detectado pinchazos en el teléfono del presidente Sánchez y la ministra de Defensa

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Y esta semana empezamos con otra dramática rueda de prensa del ministro Bolaños asegurando que han detectado pinchazos en el teléfono del presidente Sánchez y la ministra de Defensa. Dios mío, aquí se espía... otra vez. Muy feo el comentario de Feijóo hablando de casualidad con fina ironía gallega porque, ¿quién le dice que no le han espiado a él también? O a Casado, que estaba antes. Si eso pasa, ¿tendremos que decir lo mismo, que qué cosa tan curiosa, como creyéndonoslo poco? Así que dejemos los dramas para el teatro. Insisto: lo que importa es saber quién espía, para qué y exactamente a quién.

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