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El Periódico de Aragón

Álvaro Sierra

España, hacia el desastre

Lo que importa al bolsillo de los ciudadanos es aquello que sucede mientras la política se dedica en despotricar contra el adversario y a dar titulares de grandes cifras sin saber bien de qué va lo que tanto vende. Que la economía española no está mejor que otros países de la Unión es una realidad. No sólo no hemos recuperado el PIB que tenía el país antes del estallido de la pandemia, sino que España sigue con problemas estructurales severos.

Esto es un lastre siempre que se dan mal dadas. Entre los errores en los que incide el Gobierno de España, y es tan crónico que no hay distinción entre conservadores y socialistas, es el elevado nivel de la deuda española. Ya se prevé que no bajará del 115% del PIB y la dependencia de España de las políticas del Banco Central Europeo es la peor de las noticias. Lo que tanto se escuchaba hace años de que los gobiernos deben tener un plan de estabilidad creíble para reducir la deuda, es ahora un sueño de aquellos que creemos que los países --las empresas y las familias-- no deben crecer siempre con deuda. Las variables de cómo de rentable será el bono español o del anuncio de un aumento de los tipos de interés ya preocupan.

La senda del desastre

No podemos estar más expuestos a las adversidades que puedan venir. Sin ajustes económicos a día de hoy, poco a poco caminamos hacía la senda del desastre. No es casual que cada pocos días se rebajen las previsiones de crecimiento de España y que esto provoque el gobierno tenga que adaptarse. Como mucho, según las últimas estimaciones, España sólo crecería un 2,7%. Hace meses se aventuraba el crecimiento a un 7%. Esta rebaja no es por la crisis de Ucrania ni por el contexto internacional relacionado con el covid. España siempre está en el furgón de cola cuando la economía se contrae. La inflación es ya la puntilla: España sigue siendo el país con más alza en los precios de toda la UE. Algo falla y el Gobierno no se mueve.

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