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El Periódico de Aragón

María Jesús Ruiz

Anorexia, bulimia y Arbada

Sabía que en su entorno familiar había una persona con trastorno de la conducta alimentaria pero nunca habíamos hablado de ello. En el camino a nuestro encuentro me topé con varios carteles que anunciaban el 25 aniversario de la Asociación Aragonesa de familiares de enfermos de trastornos de la conducta alimentaria, Arbada. Fue por ello que entablamos una conversación en la que pude escuchar su experiencia y se me puso la carne de gallina al observar en sus ojos la fuerza y el coraje de la lucha, pero también un brillo tembloroso que denota esa cuerda floja en la que desde hace años se debate un ser muy querido.

Dicen los estudios que 400.000 personas en nuestro país padecen este tipo de trastornos. Si abrimos los ojos, a mi pocos me parecen. Porque claro, no siempre están todos los que son, y me da a mí que para llegar a las escasas unidades de salud especializadas en el tema mucho fondo has de tocar.

La sociedad es la culpable de estas enfermedades, vinculando el éxito con un estereotipo físico de belleza, delgadez y perfección. Pero los estereotipos que durante años está marcando el mercado consiguen que personas que no se sienten muy seguras acaben buscando de manera patológica esa perfección ficticia, alterando su alimentación y generando procesos de ansiedad y depresión en el mejor de los casos. No podemos jugar al avestruz , seamos claros, detrás de no pocos casos de suicidio hay una patología de este tipo. Pero eso no es lo peor, ya que la enfermedad mental acaba machacando al organismo. Los vómitos, la no ingesta de alimentos… deterioran el sistema digestivo, el inmunológico y hasta el reproductivo. No entiende de clases sociales ni condición económica, aunque, eso sí, ataca con más fuerza a nuestros adolescentes y jóvenes. Estamos ante una enfermedad social. En este país en el que poco se invierte en sanar las enfermedades mentales y nada en prevenirlas, la creación de grupos de autoayuda como es Arbada resulta fundamental, porque, además de suponer un soporte para los entornos familiares, allá donde la ciencia no llega, ejercen un gran compromiso social al propiciar acciones de prevención.

Espero no hacer un spoiler pero me consta que Arbada junto con el Instituto Aragonés de la Juventud van a celebrar su 25 aniversario regalándonos a los aragoneses una Guía de Prevención, una herramienta para que profesionales de los diferentes sectores que trabajamos con jóvenes aprendamos a detectar estas situaciones y sepamos a dónde dirigimos y qué hacer ante cualquier sospecha.

Desde mi rincón mando una gran felicitación a estas familias, a Arbada.

Profesores, educadores y profesionales, háganse con una de estas valiosas guías porque ya que todos somos un poco culpables de estas enfermedades al menos intentemos ser un poco sanadores de las mismas.

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