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El Periódico de Aragón

Javier Lafuente

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Javier Lafuente

Aferrarse al poder

Una de las mayores memeces que se pueden escuchar hoy en la política española es la frase «ustedes solo quieren aferrarse al poder». Pronunciada para ofender, pertenece exclusivamente a cualquier oposición, incluida la mediática. A veces, para que el reproche sea más duro, se apostilla «a toda costa». O se cambia el último sustantivo con el fin de que resulte todavía más despectivo: poltrona por poder. Aferrarse a la poltrona parece algo deshonesto, sucio o mezquino, pero en realidad solo significa una cosa: querer gobernar. Eso sí, dicho con muy mala baba.

Pues claro que quieren gobernar. Todos lo quieren. Para eso se hicieron políticos, ganaron unas elecciones (o lograron los apoyos necesarios) y formaron gobierno. Reprocharle a un gobierno que aspire a gobernar es como criticar a un deportista que pretenda ganar. «Usted solo quiere ganar otro Grand Slam», podrían increparle a Rafa Nadal. «A toda costa», apostillaría un fanático de Novak Djokovic.

Gobernar a toda costa parece más grave. La oposición lo añade con cierto encono cuando comprueba con horror que el Ejecutivo en minoría no solo no se hunde, sino que es capaz de llegar a acuerdos con otras fuerzas con el propósito de aprobar la investidura, los presupuestos u otras leyes. El encono es mayor si dicho gobierno negocia a derecha e izquierda y de norte a sur. Eso encabrona mucho a una oposición que solo entiende cuando le apetece la expresión máxima de la política: política es alcanzar acuerdos. Hacía tiempo que no escuchaba la frase, pero el pasado miércoles se la soltó Edmundo Bal, de Ciudadanos, a Pedro Sánchez: «Usted solo quiere aferrarse al poder». Lo que quiso decir es evidente: «Ya me gustaría aferrarme yo».

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