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El Periódico de Aragón

Santiago Molina

El español dentro y fuera de España

El idioma es hablado en Estados Unidos en la vida cotidiana por más de 57 millones de ciudadanos

Recientemente han aparecido de forma casi simultánea dos informes que me han impelido a escribir este artículo. Uno es la llamada de atención del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña instando al gobierno catalán a cumplir la obligación que tiene de garantizar, como mínimo, que la enseñanza en las escuelas catalanas no sea inferior a un 25% en castellano. El otro es la publicación del tercer informe emitido por el Hispanic Council sobre la situación del español en los Estados Unidos.

Cuando comprobé que la nueva ley de Educación no exigía que el idioma oficial de todo el país fuera lengua vehicular en las escuelas catalanas me quedé perplejo. Mi perplejidad aumentó extraordinariamente cuando vi que la vigente legislación solo exige la enseñanza en español en un raquítico 25%. Esa perplejidad se transformó es estupor cuando el gobierno catalán dijo públicamente que no cumpliría esa obligación legal. Creo que ya ha pasado suficiente tiempo para que tanto el presidente catalán como el consejero de Educación estuvieran imputados y juzgados por ese incumplimiento. Sin embargo, el TSJ de Cataluña únicamente se ha limitado a instar a ese gobierno secesionista a que cumpla la ley.

Me parece estupendo que las lenguas regionales sean reconocidas y que, en consecuencia, se dedique el dinero público que se considere oportuno a potenciarlas, pero nunca a costa de un deterioro del aprendizaje de la lengua oficial común por parte de los escolares. Por esa razón, yo defiendo que exista un número igualitario de materias obligatorias en cada centro educativo, destinadas a enseñar el dominio de la lengua oficial de España y el de las lenguas regionales cooficiales de cada comunidad autónoma que tenga lengua propia reconocida por las leyes vigentes. Y, por supuesto, que los gobierno regionales dejen expresarse a cada cual en su vida privada en cualquiera de las dos lenguas cooficiales. En cambio, la única lengua oficial en todos los centros públicos debería ser el español por entender que es el único recurso simbólico de la unidad de la nación española.

Entiendo perfectamente que los partidos políticos secesionistas y antiespañoles que gobiernan en algunas regiones intenten cargarse el idioma español en donde gobiernan. Pero lo que no puedo entender es que lo permita el gobierno español, aprobando preceptos legales que conllevan el empoderamiento de las lenguas regionales a costa del idioma oficial del país. Esta dejación de funciones a la que estamos asistiendo por parte del los gobiernos estatales, tanto con el PP como con el PSOE, puede tener consecuencias muy peligrosas para el futuro de esta España nuestra, tal y como ya ocurrió en la segunda república española. Alguien dirá que hoy en día es imposible que esta penosa situación acabe en otra guerra civil. Ojalá sea así, pero yo no lo tengo tan claro.

Afortunadamente, a pesar de los intentos marginadores de nuestro idioma oficial por parte de ciertos gobiernos regionales, en el extranjero no sucede lo mismo. Un ejemplo muy significativo de la pujanza del español en otras latitudes es el reciente informe del Hispanic Council de los Estados Unidos (2022). El informe consta de 62 páginas y en el mismo se ofrecen datos extremadamente relevantes que, desde mi punto de vista, deberían ser conocidos por todos nuestros políticos. Por razones obvias, me limitaré a resumir los datos que considero más significativos.

El idioma español en los EEUU es hablado en la vida cotidiana por 57 millones de ciudadanos (en 2020 eran 55 millones). En el año 2018, 62 congresistas usaban el español en sus comunicaciones políticas por vía digital, mientras que hoy esa cifra ha ascendido hasta 74, lo cual supone un incremento del 21%. Diez congresistas del partido republicano usan el español en sus comunicaciones de forma habitual y 64 del partido demócrata (esa cifra representa el 28,8% del total de congresistas de este partido). En el Senado usan el español de forma habitual en sus comunicaciones digitales 28 senadores (23 demócratas y 5 republicanos). Otro ejemplo del alto nivel que ha adquirido el idioma español en los EEUU es que desde el año 2010 no hay ningún político que aspire a ser presidente sin que, al menos, sea capaz de dar un mitin político en nuestra lengua.

Es evidente que esa alta consideración que ha adquirido la lengua española en los EEUU no se debe al papel de los españoles en dicho país, sino al relevante rol que van adquiriendo los emigrantes procedentes de los países latinoamericanos. Sin embargo, en dicho informe se ofrecen también datos procedentes del Instituto Cervantes, en los que se comprueba que tanto en China como en Japón el español es el idioma que más eligen los estudiantes en las universidades como segunda lengua. Dado que en esos países la emigración latinoamericana resulta escasamente relevante, ese dato demuestra que el prestigio es por el efecto de la propia lengua, considerada desde el punto de vista cultural y comercial. H

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